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Información básica sobre cáncer de pulmón

Riesgo de cáncer de pulmón en los “fumadores pasivos”

 

 

   

 

La incidencia del cáncer de pulmón sería muy baja si no existiera el hábito tabáquico. En ese “caso ideal”, casi se podría hablar de una “enfermedad insólita”.

Efectivamente, el principal factor de riesgo para desarrollar cáncer de pulmón es el humo del tabaco, ya que contiene diversas sustancias químicas, muchas de las cuales son carcinógenas (que favorecen que las células normales se trasformen en cancerosas), como nitrosaminas, hidrocarburos aromáticos policíclicos, alquitrán, etc. Como consecuencia, la mayor parte de las personas con cáncer de pulmón (80-90%) son fumadoras o exfumadoras. Es decir que aproximadamente ocho o nueve de cada diez pacientes con cáncer de pulmón fuman o han fumado.

Sin embargo, también hay pacientes con cáncer de pulmón que nunca han fumado. Algunos de ellos han desarrollado la enfermedad por exposición a otros factores de riesgo (asbesto, cromados de níquel, uranio, predisposición genética, etc.), pero otros por respirar aire con humo del tabaco (en casa, el trabajo o lugares públicos), lo que se conoce como “fumadores pasivos[RA{1] ”.

El humo del tabaco afecta a fumadores y no fumadores

Aunque una persona no fume, si está en un ambiente con humo de tabaco, también lo está inhalando al respirar; si bien en menor cantidad que si se fuma directamente. Sea o no visible el humo, en el ambiente de los espacios cerrados donde se fuma existen sustancias químicas del humo del tabaco, así como también se detectan en los análisis de sangre u orina de los fumadores (activos y pasivos).

Incluso se puede medir la diferencia entre la exposición que tienen los fumadores pasivos en los distintos entornos. Una publicación de la prestigiosa revista Cancer Research indica que las personas que no fuman tienen un 27% más probabilidades de desarrollar cáncer de pulmón cuando la exposición al humo del tabaco es en el entorno laboral, y un 23% más cuando la exposición es en casa, en comparación con los no fumadores que no trabajan o conviven en ambientes con humo de tabaco.

El riesgo para la salud aumenta con la cantidad de humo inhalado. Por tanto, los fumadores pasivos tienen menos riesgo que los fumadores activos, pero siguen expuestos a sus efectos nocivos. Cuanto mayor sea la cantidad de humo de tabaco en el aire respirado y cuanto más tiempo se respire aire con humo de tabaco, habrá más probabilidades de que cause enfermedades.

En este sentido, precisamente uno de los objetivos prioritarios de la nueva Ley frente al tabaquismo es la protección de los no fumadores. Por ejemplo, un camarero que no fuma, pero trabaja en un bar pequeño lleno de fumadores, está respirando todos los días gran cantidad de humo de tabaco, por lo que tiene mayor riesgo de adquirir enfermedades relacionadas con el tabaco.

 

Cáncer de pulmón  en los fumadores pasivos

 Existe evidencia de que el tabaquismo pasivo es responsable del 20 % de los cánceres de pulmón en personas no fumadoras.En España, el tabaquismo pasivo representa la tercera causa evitable de muerte, ocasionando unas 3000 muertes cada año, según datos del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNTP). Es decir que se podría haber evitado la muerte de un gran número de personas si no fueran fumadoras pasivas. Entre las personas que fallecen por enfermedades relacionadas con el tabaquismo se encuentran muchos trabajadores de la hostelería, con unas mil muertes al año.

Asimismo, entre los casos de cáncer de pulmón en fumadores pasivos también se encuentran muchas mujeres. En España, cerca de la mitad de las mujeres con cáncer de pulmón (42%) nunca ha fumado, aunque casi todas ellas se consideran fumadoras pasivas, según datos del Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP).

Otros trastornos de la salud en fumadores pasivos

La exposición al humo del tabaco provoca y/o empeora diversas enfermedades, algunas de ellas graves: cánceres de las vías respiratorias (especialmente cáncer de pulmón), enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), aumento del riesgo de infarto de miocardio y de ictus, trastornos de la piel y del sistema inmunitario (con aumento de infecciones), etc.

También es muy alarmante que se haya detectado un aumento en las consultas pediátricas por enfermedades respiratorias que pueden estar relacionadas con el humo del tabaco, principalmente debido a que los padres fuman en casa.

Se ha comprobado que los hijos de mujeres embarazadas que son fumadoras (tanto activas como pasivas) están expuestos a las sustancias nocivas del humo del tabaco ya desde antes de su nacimiento. La exposición prenatal y posnatal al humo del tabaco puede estar relacionada con el aumento de la incidencia del cáncer en niños. Tanto el feto como los recién nacidos pueden ser especialmente susceptibles a las sustancias carcinogénicas.

En comparación con los niños de padres no fumadores, los niños de padres que fuman en casa (por tanto, niños que son fumadores pasivos) presentan síntomas respiratorios e infecciones con mayor frecuencia, y también tienen problemas en el desarrollo de sus pulmones, con una ligera disminución en el incremento de la función pulmonar durante su crecimiento.

La mejor manera de prevenir el cáncer de pulmón es no fumar nunca, pero también es importante que las personas que no fuman eviten respirar aire de ambientes con humo de tabaco, para disminuir el riesgo de cáncer de pulmón que está asociado a los “fumadores pasivos”.

Referencias


Habría que confirmar esto porque no creo que todos los pacientes que no han fumado encajen dentro de esos dos grupos.

 

 


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