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Psicooncología

Reacciones psicológicas frente al cáncer (I)

  

 

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    La situación de padecer un cáncer puede producir un fuerte impacto emocional en el paciente y generarle una serie de reacciones psicológicas, fruto de las dificultades objetivas de la enfermedad (como los síntomas, los tratamientos, las pruebas médicas, etc.), de sus vivencias subjetivas ante la misma (que tienen que ver con el significado que tiene la situación de tener un cáncer para él, que influye a su vez en su comportamiento e interacción con los demás), sus experiencias previas con situaciones similares, la reacción de otras personas, etc.

     

    Los pacientes interpretan normalmente la situación como una amenaza para diferentes aspectos de su existencia: su vida, su integridad corporal, su capacidad. Por este motivo son cada vez mayores las demandas de estos enfermos de recibir ayuda psicológica.

     

    Por añadidura, confluyen varias circunstancias en torno al diagnóstico y manejo de un cáncer que resultan difíciles para los pacientes, como es la posibilidad de sufrir dolor físico, la necesidad de enfrentarse con sentimientos como el cólera, modificar roles socioprofesionales y domésticos, la posible separación de la familia, las hospitalizaciones y pruebas diagnósticas, los tratamientos, la necesidad de comprender una nueva terminología médica, tomar decisiones en momentos de estrés, la necesidad de depender de otros, la modificación del concepto del tiempo, la pérdida de intimidad física y psicológica, etc.

     

    Algunas variables importantes para comprender las reacciones psicológicas del paciente oncológico ante su diagnóstico son el sentido que encuentra a su vida y al sufrimiento, sus creencias religiosas o las estrategias para afrontar la enfermedad. Estas variables pueden actuar como moderadoras  de los efectos del estrés generado por el diagnóstico del cáncer y, por lo tanto, influyen en que aparezcan o no alteraciones psicopatológicas.

     

    Es importante tener en cuenta que las reacciones psíquicas ante el cáncer van cambiando a lo largo del tiempo, pues a medida que avanza la enfermedad los síntomas son más incapacitantes y se tiene más conciencia de la posibilidad de la muerte. Las actitudes e ideas acerca de lo que significa la muerte para el propio paciente pueden condicionar la reacción inicial ante el diagnóstico de cáncer y cómo se vive todo el proceso de la enfermedad.

     

    Reacciones psicológicas ante el cáncer de pulmón

     

    El cáncer de pulmón, en concreto, es uno de los tipos de cáncer más frecuentes y más agresivos en la actualidad. El pulmón es una de las localizaciones tumorales en las que se encuentra con más frecuencia sintomatología depresiva en relación a otras localizaciones tumorales; se dan cuadros depresivos en un porcentaje que varía según los estudios entre un 11% y un 44% de los casos.

     

    El diagnóstico del cáncer de pulmón puede generar las mismas reacciones psicológicas que se han mencionado anteriormente ante el cáncer: reacciones de negación, ira, depresión, etc. Pero, además, el cáncer de pulmón tiene características propias que hacen que las reacciones psicológicas ante el mismo sean diferentes a las de otros cánceres:

     

    ·         Existen más sentimientos de culpa y malestar, pues la causa de la enfermedad conductas previas del paciente, como el hábito de fumar.

    ·         Es más frecuente que se diagnostique en fases  más avanzadas de la enfermedad que otros cánceres, lo cual dificulta aún más la adaptación a la situación.

    ·         El dolor es uno de los síntomas más incapacitantes de estos enfermos, muy intenso y asociado a la respiración, lo que genera desesperanza, sentimiento de impotencia, mayor conciencia de la gravedad de la situación, mayor sufrimiento y sensación de pérdida de control.

     

     

    A medida que se agrava la enfermedad se van produciendo nuevos síntomas físicos (como el dolor) o agravándose los previos, lo que dificulta aún más la situación de estos enfermos, haciendo que su calidad de vida  disminuya y que el riesgo de ansiedad y/o depresión sea cada vez mayor.

     

    En la fase final de la enfermedad , la situación se va volviendo cada vez más difícil de soportar. El enfermo experimenta un sufrimiento emocional importante por sentir que le falta información o que está abrumado por ella, sentimientos de soledad, pérdida de roles y actividades cotidianas, alteraciones crecientes de las funciones mentales y/o físicas, síntomas de intensidad creciente e incluso crisis de creencias y de valores.. Los cuidados paliativos con un abordaje multidisciplinar resultan fundamentales en esta fase.

     

    En cualquier caso, es imprescindible que el paciente comprenda y asimile la enfermedad para poder enfrentarse a ella. Los miedos, el estrés y el desánimo son normales y con motivo pero, adoptando un estado de ánimo más positivo, tendrá más motivación para curarse y seguir el tratamiento, mejorando también su calidad de vida.

     

    Los pacientes que están en tratamiento activo con radioterapia y/o quimioterapia suelen mostrares más satisfechos que los que no están siguiendo ningún tratamiento, probablemente porque perciben que se está haciendo algo para controlar la enfermedad.

     

    El instrumento usado con mayor frecuencia para medir los trastornos psicológicos de los pacientes con cáncer es la escala HAD, que se comentará en la segunda parte de este artículo.

     

    Los pacientes con cáncer que necesiten ayuda psicológica deben consultarle a su médico si su Hospital o Centro de Salud dispone de consulta de psicooncología, o dónde deben acudir en su defecto. A estos servicios de psicooncología, además de los pacientes, también pueden acudir sus familiares para recibir terapia individual o de grupo, o bien para asesoramiento sobre problemas puntuales.

     

    Bibliografía:

     

    -          Mª Isabel Rodríguez Fernández. Afrontamiento del cáncer y sentido de la vida: un estudio empírico y clínico. Tesis doctoral. Madrid 2006.

    -          Camacho, B. El cáncer de Pulmón. En M. Die Trill (Comp.). Psicooncología. Madrid, 2003. ADES ediciones S.L. pp. 207-224.

     

     

 


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