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Precauciones con el uso de las plantas medicinales
Las plantas o
hierbas medicinales se han venido utilizando durante
siglos en todo el mundo, siendo su origen anterior a la
escritura.
La Organización
Mundial de la Salud (OMS) ha estimado que cuatro
billones de personas, que equivale a gran parte (80%) de
la población mundial, están utilizando en la actualidad
plantas medicinales para algún uso del cuidado de la
salud (aunque sea tila o manzanilla). En España, por
medio de encuestas, se sabe que un 20% de los pacientes
que acuden a consultas de atención primaria y un 36% de
los pacientes que iban a recibir anestesia consumían
plantas medicinales; mientras que en un estudio
realizado en un hospital, más de la mitad de los
pacientes que iban a recibir anestesia dijeron que
consumían suplementos vitamínicos y hierbas medicinales.
Las plantas
medicinales han sido el componente principal de la
medicina tradicional y, según la OMS, de 119
medicamentos farmacéuticos que contienen sustancias
químicas de plantas, aproximadamente las tres cuartas
partes (74%) se utilizan en la medicina moderna para las
mismas indicaciones que en su uso tradicional.
Las compañías
farmacéuticas han analizado los componentes o sustancias
químicas de muchas plantas, y han investigado sus
propiedades medicinales en rigurosos ensayos clínicos
que demostraban su eficacia y seguridad. Así, muchas
sustancias químicas de plantas en la actualidad se
utilizan en medicamentos farmacéuticos (bien
extrayéndolas de las plantas o, generalmente,
sintetizándolas en el laboratorio). Aproximadamente uno
de cada cuatro medicamentos que se recetan actualmente
contienen al menos una sustancia química derivada de una
planta.
Aparte del uso de
las plantas medicinales en la síntesis de fármaco, la
fitoterapia o tratamiento de las enfermedades mediante
plantas o sustancias vegetales es una disciplina que
está reconocida en la medicina actual. En algunos
países, como España, no está muy extendido su uso,
mientras que en otros países, como en Alemania, es más
común. Los preparados de las plantas medicinales se
presentan en distintas formas, como pastillas, cápsulas,
extractos líquidos y tisanas.
Inconvenientes de la fitoterapia
Una falsa creencia,
muy extendida, es que las plantas medicinales no son
peligrosas y que las pueden tomar todas las personas,
basándose en que son productos naturales y/o en que se
llevan utilizando “toda la vida”. Sin embargo, muchas
sustancias químicas procedentes de plantas son tóxicas,
pudiendo incluso causar la muerte; no sirven para curar
las enfermedades y pueden ser perjudiciales para la
salud.
Se debe ser
especialmente precavido con el consumo de plantas
medicinales en determinadas circunstancias, como en los
niños y los ancianos, ante la presencia de enfermedades
que hagan que los pacientes sean más vulnerables a los
posibles efectos adversos (como la diabetes,
hipertensión, enfermedades cardíacas, insuficiencia
hepática o renal) o en mujeres embarazadas o en periodo
de lactancia (puesto que pueden producir efectos en el
feto o en el recién nacido).
La utilización de
plantas medicinales sin conocimiento presenta diversos
inconvenientes que hacen que su uso pueda no ser
efectivo o que incluso pueda originar consecuencias
graves para la salud:
- Se suelen
atribuir numerosas propiedades medicinales a cada
planta que, en muchas ocasiones, no están apoyadas
por estudios científicos que las puedan confirmar.
- Las plantas
medicinales contienen muchas sustancias químicas, a
diferencia de los medicamentos que sólo contienen
las sustancias químicas específicamente
seleccionadas. Cada una de estas sustancias químicas
puede tener diversos efectos en nuestro organismo:
mientras que alguna puede tener efectos beneficiosos
(como curar una enfermedad o aliviar algún síntoma),
esa misma sustancia u otra de la misma planta
también puede causar efectos no deseados.
- La composición
de las plantas (tanto en lo que se refiere a los
distintos tipos de sustancias químicas que
contienen, como a las cantidades de cada una de
estas sustancias) cambia dependiendo de muchos
factores, como la época del año en que se recogen,
la edad de la planta, la parte de la planta (hojas,
flores, raíz, etc.), el lugar donde se ha cultivado,
etc. Por tanto, no se puede controlar qué sustancias
químicas contiene la planta medicinal ni la cantidad
de cada una de ellas. Si el preparado contiene más
de una planta medicinal, la variabilidad de su
contenido, o de los efectos que pueda causar, será
todavía mayor.
Este inconveniente
se ha reducido, en parte, con los preparados de
extractos de las plantas medicinales y, sobre todo, con
los preparados estandarizados. Aún así, la composición
exacta no es igual ni entre las distintas marcas ni
entre los distintos lotes de la misma marca.
Según los métodos
utilizados en su fabricación, los preparados tienen
distinta composición de sustancias químicas. Dependiendo
de los métodos de extracción, los extractos contendrán
distintas sustancias químicas y diferentes cantidades de
éstas. Para los extractos de mayor calidad,
posteriormente se realiza el proceso de estandarización,
de manera que contengan una cantidad conocida (aunque
generalmente aproximada) de la sustancia química que es
más activa para la indicación medicinal de esa planta.
Sin embargo, para
algunas plantas no se tiene certeza de qué sustancia
química es realmente la más activa y, por otra parte,
los extractos estandarizados de muchas plantas contienen
más de una sustancia activa que la que se ha considerado
para su estandarización, que pueden producir efectos
similares o muy distintos en el organismo.
Así, cuando se va
a tomar una planta medicinal debe consultarse primero la
información de la composición, que estará indicada en el
etiquetado.
Interacciones de las plantas medicinales con los
fármacos.
Aunque se conocían
los efectos secundarios de algunas plantas medicinales
(reacciones de hipersensibilización,
diarrea/estreñimiento, dolores de cabeza, trastornos
funcionales del hígado, etc.), las interacciones con
medicamentos se han empezado a descubrir hace poco
tiempo.
La sustancia o
sustancias químicas activas que contienen los
medicamentos actúan para tratar la enfermedad
correspondiente. En el proceso del metabolismo, el
organismo trasforma los medicamentos en una o varias
sustancias químicas distintas (metabolitos) que, o bien
son las que realmente tienen actividad para curar la
enfermedad (metabolito activo), o se eliminan. En el
metabolismo de los medicamentos participan diversas
sustancias, como las enzimas (que trasforman el
medicamento en distintos metabolitos) o las proteínas
transportadoras (que llevan los metabolitos al sitio
donde tienen que hacer su efecto o donde se tienen que
eliminar).
Las sustancias
químicas que contienen las plantas medicinales pueden
interaccionar con los medicamentos de diversas maneras:
- Pueden actuar
sobre las sustancias químicas que participan en el
metabolismo de los medicamentos. El efecto producido
puede ser disminuir o aumentar el efecto del
medicamento, o que se transforme en metabolitos
distintos a los que normalmente se forman (pudiendo
causar efectos adversos o incluso tóxicos).
- Pueden afectar
la absorción del medicamento en el aparato
digestivo, generalmente reduciendo su absorción.
- Las sustancias
químicas activas de ambos pueden actuar sobre el
mismo mecanismo de funcionamiento del organismo. De
esta manera, disminuirá el efecto del medicamento si
la sustancia química de la planta medicinal actúa
disminuyendo la misma actividad que la del
medicamento, o aumentará el efecto del medicamento
si la sustancia química de la planta medicinal actúa
aumentando la misma actividad que la del
medicamento.
Algunas plantas
medicinales muy utilizadas son ejemplo de interferencias
con distintos medicamentos. Por ejemplo,
el ginseng
interacciona con varios medicamentos, como con la
warfarina (un
anticoagulante) disminuyendo sus concentraciones en
sangre con el riesgo de causar trombosis, o con la
fenelzina (un
antidepresivo) pudiendo potenciar sus efectos adversos,
como inducir síntomas maniacos.
Una de las plantas
medicinales de las que se conocen más interacciones con
medicamentos es la hierba de San Juan o hipérico. Esto se debe a que aumenta la
cantidad de unas enzimas que metabolizan casi la mitad
de los medicamentos, haciendo que se eliminen del
organismo de forma más rápida de lo normal, por lo que
disminuirá su efectividad (véase el artículo
¡Cuidado con la
hierba de San Juan!: interacciones con medicamentos
contra el cáncer).
[MC1]Además,
la hierba de San Juan eleva los niveles de serotonina,
pudiendo producir trastornos por sí misma por niveles
excesivos (síndrome serotoninérgico), pero sobre todo
cuando se acompaña de uno de los muchos fármacos que
aumentan la liberación de serotonina.
En cuanto a las
plantas o hierbas que se utilizan como condimentos
alimentarios, generalmente son seguras y, además, se
utilizan en muy pequeña cantidad. No obstante, también
pueden originar efectos adversos si se consumen en
grandes cantidades y por periodos de tiempo prolongado.
Por ejemplo, algunas personas toman
ajo (fresco o en preparados) por distintas propiedades que se le
atribuyen, como disminuir el colesterol. Sin embargo, el
ajo interacciona con varios medicamentos, como con la
warfarina (aumentando su efecto anticoagulante), con la
clorpropamida (un hipoglucémico para la diabetes), o con
el saquinavir (un antivírico, disminuyendo su
concentración en sangre y, por tanto, su efectividad).
Además, se han producido casos de hemorragia por el
consumo de ajo en sí, ya que disminuye la coagulación de
la sangre, por lo que se debe evitar su consumo en
grandes cantidades, especialmente antes de la cirugía o
cuando se están tomando medicamentos que reducen la
coagulación de la sangre (como la warfarina o la
aspirina).
Generalmente es
necesario dejar de tomar la planta medicinal dos o tres
semanas antes de comenzar el tratamiento con el
medicamento. Se deben tener precauciones especiales
cuando las plantas medicinales interaccionan con
medicamentos de rango terapéutico estrecho (como es el
caso de los anticoagulantes y muchos medicamentos
anticancerosos).
El rango
terapéutico es el intervalo de dos concentraciones del
medicamento en la sangre, la más baja corresponde con la
concentración mínima eficaz y la más alta es la
concentración máxima admisible. En los medicamentos con
un rango terapéutico muy amplio se puede aumentar varias
veces la dosis necesaria para alcanzar la concentración
mínima eficaz sin llegar a producir efectos tóxicos. Sin
embargo, los medicamentos con un rango terapéutico
estrecho admiten pocas variaciones, ya que si su
concentración en sangre se reduce, ésta no será eficaz
para tratar la enfermedad, mientras que si se aumenta,
producirá efectos tóxicos.
Regulación de las plantas medicinales
Conscientes de
todos los problemas que se han mencionado, las
autoridades sanitarias han ido controlando cada vez más
el uso de las plantas medicinales, que hace años se
podían comprar a granel en los herbolarios. Este control
es diferente según el país.
- En Estados
Unidos, donde la FDA (Food
and Drug Administration, la agencia
gubernamental que regula los alimentos y
medicamentos) no llevaba un control muy estricto de
los preparados de plantas medicinales, algunos
estudios mostraron que éstos contenían diferente
pureza y potencia entre las distintas marcas,
generalmente con menor cantidad (incluso la mitad o
menos) de las sustancias activas con respecto a lo
que marcaban en la etiqueta, o que también contenían
otras sustancias no especificadas en su composición.
Desde el año 2007
la FDA ha implementado unas normas para mejorar la
calidad de los preparados de plantas medicinales (que en
Estados Unidos están catalogadas como suplementos
dietéticos), en cuanto al proceso de fabricación y los
ingredientes que contienen., todavía sigue sin
controlar la eficacia y seguridad de estos productos.
No veo acertada la expresión “siguen sin controlar
la eficacia y seguridad”, ya que no se consideran
medicamentos por sus Autoridades Sanitarias.
- En Alemania,
los productos de plantas medicinales están
controlados desde hace muchos años tan rigurosamente
como los medicamentos de farmacia. La
Commission E
es una agencia oficial del gobierno alemán que
realiza tareas similares a la Agencia Española de
Medicamentos y Productos Sanitarios, pero ocupándose
específicamente de controlar la eficacia y seguridad
de las plantas medicinales. Esta comisión ha
preparado 300 monografías, o artículos cortos,
acerca de las preparaciones de plantas medicinales
más importantes; indicando cómo se deben llevar a
cabo los procesos de elaboración de los distintos
preparados y la evidencia científica y clínica
disponible. Estas monografías son la referencia para
el uso médico de las plantas medicinales en el
sistema de salud alemán, siendo recetadas por los
médicos para distintas indicaciones y comprándose en
la farmacia, aunque también se pueden adquirir sin
receta en parafarmacias o herbolarios.
- A nivel de la
Unión Europea se empezó a tener un control más
riguroso a partir del año 2001, por medio de una
Directiva por la cual los productos de las plantas
medicinales tenían que ser autorizados de acuerdo a
unas exigencias de seguridad, calidad y estándares
de fabricación, junto con el requerimiento de
reflejar en el etiquetado su composición y los
posibles efectos secundarios e interacciones con
medicamentos.
Sin embargo, otra
Directiva del año 2004 flexibilizó los requisitos para
autorizar la comercialización de los productos de las
plantas medicinales que se consideraban de “uso
tradicional” y que a lo largo de los años hubieran
demostrado eficacia y, especialmente, seguridad en su
uso. Así, se pueden autorizar productos de plantas
medicinales que se han utilizado en indicaciones médicas
por un periodo de al menos 30 años (incluyendo al menos
15 años de uso en algún país de la Unión Europea) sin
necesidad de demostrar su eficacia y seguridad por medio
de ensayos clínicos. No obstante, como se pueden
adquirir sin receta, las indicaciones médicas
autorizadas son de enfermedades leves para cuyo
tratamiento no se requiera supervisión médica.
De manera similar
al procedimiento seguido en Alemania desde hace muchos
años, en la Agencia de Medicinas Europea (EMA) se creó
en 2004 el Comité de Productos de Plantas Medicinales
(HMPC por sus siglas del inglés
Herbal Medicinal
Products Committee), que se ha encargado de preparar
monografías de las plantas medicinales tradicionales
cuyos preparados pueden comercializarse en la Unión
Europea; pudiéndose enmarcar en dos categorías, “uso
tradicional” o “uso médico bien establecido”. Además, la
marca tiene que demostrar que cumple los requisitos de
calidad en su composición y fabricación.
Para que las marcas
que ya estaban a la venta tuvieran tiempo para preparar
las solicitudes de autorización según los requisitos de
la Directiva del año 2004, se concedió un amplio margen
de siete años. Desde el 1 de mayo de 2011 no se pueden
comercializar en los países de la Unión Europea
productos de plantas medicinales que no hayan sido
autorizados.
Sin embargo, el que
se haya usado una planta medicinal durante muchos años,
o “uso tradicional” no garantiza su eficacia y
seguridad. Además, aunque actualmente estén más
controlados los productos de plantas medicinales,
todavía se pueden comprar sin receta (o los pacientes
pueden obtener las plantas medicinales de la naturaleza
o de cultivos propios), por lo que persiste el riesgo de
la automedicación.
Afortunadamente,
los ciudadanos también se han ido concienciando de los
problemas que puede ocasionar el consumo de plantas
medicinales sin asesoramiento profesional, a la vez que
van confiando más en las garantías de eficacia y
seguridad los productos farmacéuticos.
Por todo ello, es
imprescindible que todas las personas, especialmente si
padecen alguna enfermedad y están tomando medicamentos,
consulten a su médico antes de tomar cualquier planta
medicinal, por inofensiva que ésta parezca.
Referencias
- American
Cancer Society (2010).
Beneficios de una buena alimentación: Hierbas.
En: Nutrición para la persona durante su tratamiento contra el cáncer:
una guía para los pacientes y sus familias.
-
American
Cancer Society (2010).
Dietary supplements: How to know what is safe.
- F. Caraci, R.
Crupi, F. Drago y E. Spina (2011).
“Metabolic
drug interactions between antidepressants and
anticancer drugs: focus on selective serotonin
reuptake inhibitors and hypericum extract”. Curr Drug Metab.
12(6):570-577.
- J. Calzas
Rodríguez, I. C. Barneto Aranda y J. M. Sánchez
Torres (2007).
Cáncer de pulmón. Cuestiones más frecuentes.
Roche. Libro electrónico para pacientes.
- J. C. Tres
(2006).
Interacción entre fármacos y plantas medicinales.
An Sist Sanit Navar. 29(2):233-252.
- Parlamento
Europeo y Consejo de la Unión Europea (2001).
Directiva 2001/83/CE por la que se establece un
código comunitario sobre medicamentos para uso
humano. Diario Oficial de las Comunidades
Europeas 28.11.2001; L311:67-128.
- Parlamento
Europeo y Consejo de la Unión Europea (2004).
Directiva 2004/24/CE por la que se modifica, en lo
que se refiere a los medicamentos tradicionales a
base de plantas, la Directiva 2001/83/CE por la que
se establece un código comunitario sobre
medicamentos para uso humano. Diario Oficial
de la Unión Europea 30.4.2004; L136:85-90.
[MC1]En
la actualización del próximo mes.
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