Las
etapas del cáncer de pulmón son de la
máxima importancia porque, depende de
en cuál estemos, se aplicará un tratamiento
u otro. Sin duda alguna, el estadio o
etapa de la enfermedad constituye uno
de los factores pronóstico más importante
en el cáncer de pulmón.
Se denomina estadiaje, pues,
a la medida de la extensión del tumor,
que permite agrupar a los pacientes con
fines pronósticos o terapéuticos.
El objetivo fundamental
para conseguir mejorar la supervivencia
en el cáncer de pulmón es detectar y tratar
el mayor número de lesiones en estadio
precoz. No existen dudas de que, cuanto
más precozmente se descubra un cáncer
de pulmón, mayor será la posibilidad de
supervivencia del paciente. Los pacientes
con pequeños tumores descubiertos accidentalmente
(estadio 0-I) presentan la mejor supervivencia.
Sin embargo, conforme la extensión de
la enfermedad avanza en el momento del
diagnóstico (estadios II, III o IV), la
supervivencia disminuye radicalmente.
Es esencial que se realicen
estudios preoperatorios completos en los
pacientes con cáncer de pulmón que conduzcan
a un diagnóstico correcto y a un estadiaje
preciso, determinando su pronóstico y
permitiendo reconocer a aquéllos que más
se puedan beneficiar de la cirugía. La
precisión en el estadiaje hasta el momento
ha conseguido reducir la tasa de operaciones
quirúrgicas inútiles o incompletas a menos
del 10%.
Por último, la estadificación
ayuda a los médicos e investigadores a
intercambiar información sobre los pacientes,
utilizando un mismo lenguaje, y permite
comparar los resultados de estudios diferentes.
Estadiaje: Sistema TNM
Así pues, los estadios reflejan la naturaleza
y el grado de diseminación de un cáncer,
y determinan las opciones terapéuticas
y el pronóstico en pacientes individuales.
Los estadios también sirven como referencia
para comparar distintos tratamientos.
Para estadificar el cáncer correctamente
es necesaria una valoración de todos los
aspectos del paciente: clínica, de laboratorio,
radiológica e histológica.
Se han diseñado diferentes
sistemas de estadificación. El sistema
TNM (tumor-nódulo-metástasis) se aplica
de forma generalizada para el cáncer de
pulmón (y para otros muchos tipos de cáncer)
desde 1972, y se ha ido revisando y ajustando
continuamente, en línea con los crecientes
descubrimientos en biología celular del
cáncer de pulmón, para proporcionar una
sofisticada herramienta de diagnóstico
que sea adecuada a todos los tipos de
cáncer de pulmón.
En el sistema TNM de estadiaje
para el cáncer de pulmón, T indica el
tamaño y lugar de asentamiento del tumor
primario (describe la extensión del tumor
primario), N se refiere a la afectación
ganglionar de acuerdo con su localización
(es decir, la ausencia o presencia de
metástasis en los ganglios linfáticos
cercanos) y M indica la presencia o ausencia
de metástasis a distancia.
En los pacientes a los que
se les ha realizado cirugía, el TNM es
un sistema doble, con una clasificación
clínica antes de iniciar el tratamiento
(TNM) y una clasificación histológica
posquirúrgica (pTNM). Ambas clasificaciones
se mantienen inalteradas en la historia
clínica del paciente. La primera se emplea
para seleccionar la terapia, y la última
para establecer el pronóstico y la posible
selección de un tratamiento complementario.
Así pues, el sistema
de estadificación TNM evalúa el grado
de diseminación del tumor primario representado
por la T, el grado de afectación de los
ganglios linfáticos regionales representado
por la N y la presencia o ausencia de
metástasis a distancia representada por
la M.
La extirpación quirúrgica
continúa siendo un pilar insustituible
en el tratamiento con intención curativa
de esta enfermedad, aunque su papel hoy
por hoy se restringe a estadios precoces
en la clasificación TNM. Aún así, hasta
la mitad de pacientes intervenidos desarrollan
recaídas locales o a distancia, e identificar
factores que nos ayuden a definir qué
pacientes son más susceptibles de recaer
es fundamental para instaurar terapias
adyuvantes más agresivas o un mayor seguimiento
con el fin de (en lo posible) prevenir,
detectar y, en su caso, tratar las recidivas.
Clasificación TNM vigente
La hasta ahora vigente clasificación TNM
fue introducida en el año 1997 por la
AJCC (de las siglas del inglés American
Joint Committee on Cancer), se aplica
de forma generalizada y ha sido adoptada
por la OMS (Organización Mundial de la
Salud). En ella, los grupos en estadios
están muy bien delimitados, y el pronóstico
empeora a medida que se asciende en etapa.

Nueva clasificación TNM
Para la actualización de la clasificación
del cáncer de pulmón, la UICC y la AJCC
han contado también con el trabajo realizado
por el Comité Internacional de Estadificación
(CIE) de la International Association
for the Study of Lung Cancer (IASLC).
Esta revisión, con la consecuente
nueva clasificación TNM del cáncer de
pulmón, es la primera basada realmente
en datos internacionales de pacientes
tratados de muy diversa manera. Los cambios
recomendados se han basado en diferencias
de supervivencia. Se da más importancia
de la que hasta ahora tenía al tamaño
tumoral; le concede a los tumores que
tienen nódulos adicionales su pronóstico
real; y adapta la clasificación de la
extensión a la pleura a su pronóstico
y a la práctica clínica habitual, que
ya contemplaba estos casos como diseminados.

Los cambios en los componentes
T y M en los estadios en esta nueva clasificación
ofrecen una mejor orientación en el pronóstico
de la enfermedad y son aplicables tanto
al cáncer de células no pequeñas (o no
microcítico) como al de células pequeñas
(o microcítico).
Por tanto, hay que pensar
que el futuro en cáncer de pulmón es esperanzador,
pues cada vez se diagnostica y clasifica
mejor, lo que supone también una mayor
individualización de los tratamientos
a cada paciente. La nueva clasificación
TNM no es perfecta ni definitiva, pero
es la que se utilizará hasta que la siguiente
revisión aparezca en 2016, y contribuirá
a mejorar el pronóstico en cáncer de pulmón.
Bibliografía:
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